―Traje vino y una elegante tabla de quesos para reconfortarte por la mala noticia… ―Cora había llegado muy temprano aquella mañana, interrumpiendo el pesado silencio que reinaba en la habitación.
Selene, quien apenas había logrado pegar el ojo durante un par de horas, la observó con una mirada cargada de cansancio extremo.
No podía creer que su amiga estuviese allí, radiante y con una botella en la mano, cuando el mundo se le venía abajo.
―Son las ocho de la mañana, Cora. ¿Quién en su sano juic