Las cosas no podían ser más complicadas.
Zander se encontraba en su estudio, donde el silencio lo regocijaba por completo mientras observaba los diamantes que su secretario había logrado conseguir para él.
Justamente como tanto los deseaba: el collar de Selene era como lo imaginó, y los aretes, aquellos que había enviado a diseñar para llevarlos a juego, estaban ahí, burlándose de él.
Una relación con la que había soñado por años y ahora, al primer reto, él solo daba un paso atrás.
Su abuela te