Las cosas no podían ser más confusas; Zander, lejos de mostrarse encantado con la propuesta de Selene, su expresión se había convertido en algo amargo y se había levantado sin más de la mesa.
Incluso le había indicado que la llevaría a casa y, lejos de darle una respuesta inmediata, parecía ser que por todo el camino de regreso él no hacía más que pensar una y otra vez cuál sería la respuesta que le daría a Selene.
Incluso en la mansión Perseus, donde Selene estaba convencida de que por fin ten