Abrí mis ojos ante el insistente ruido bajé de la cama y tomé la bata que estaba en el armario antes de salir a buscar la fuente del escándalo.
Gruñidos fuertes y llenos de furia se hacían más y más claros a medida que me acercaba una habitación, la cual creía que era una oficina… o eso dijo Sara.
Aunque una parte de mí me gritaba que no debería acercarme, que me alejara de ella ahora mismo, mi estúpida yo seguí acercándose.
La puerta estaba entreabierta, lo cual me dejó ver cuando me acerqué,