Nikolay
Me dejé caer sobre la silla de la oficina y ajusté mi corbata.
Jodido y estúpido Fernando García, el imbécil hijo de la gran puta jodió las cosas a lo grande.
Si tan solo Margaret no estuviera embarazada, las cosas serían tan distintas. Probablemente sólo hubiera dejado que los alemanes hicieran los que se les viniera en gana con él.
Ese bastardo tenía que hacer negocios con ellos, pudieron haber sido otra mafia, pero no. Tenían que ser esos malditos alemanes.
—¿Señor? —Elevé mi mirad