Stephan
Un sonido amortiguado hizo que abriera los ojos bruscamente. Tal como lo hacía normalmente, cuando el peligro me hacía reaccionar con violencia. Sin embargo, pronto me di cuenta de que aún estábamos en la cabaña. A salvo.
Parpadeé un par de veces, aún adormilado, y entonces la vi.
Oriana, se encontraba, junto a la ventana empañada, con la cámara en las manos.
La luz naranja del atardecer iluminaba su perfil mientras enfocaba con concentración, absorta en su mundo. Su cabello caía en ond