El aire en la mansión de Damien era pesado, cargado con una tensión que ninguno de ellos lograba disipar. Después de la confesión de Vincent, el grupo se encontraba dividido. La traición, intencional o no, siempre dejaba cicatrices profundas.
Aurora estaba sentada en un sillón de la gran biblioteca, con la mirada perdida en la nada, mientras acariciaba inconscientemente su vientre. El bebé. Su hijo, la vida que crecía dentro de ella, era ahora el centro de todo. La razón por la que estaban en e