El aire en la base abandonada seguía impregnado de un olor metálico, un vestigio de la batalla reciente. Aurora, todavía sintiendo la vibración de la magia en su piel, caminaba con paso firme junto a Damien, su mano entrelazada con la de él como si el contacto físico pudiera anclarla a la realidad.
Pero la sensación de inquietud no desaparecía. Algo no encajaba. El Fragmento del Olvido debía estar sellado. Ella lo había hecho con su propia magia, pero si la Orden lo tenía en su poder, ¿qué habí