NAHIA
No lo pienso.
No espero.
Me levanto, de golpe, sin sentir siquiera mis piernas, sin mirar a mi alrededor, sin pensar en él, en lo que podría decir, hacer, decidir. Me levanto como se salta de una pesadilla, como se se lanza al vacío cuando falta el aire.
Voy a verla.
No tengo un plan. Sin bolso. Nada. Solo mi cuerpo, solo esta urgencia, esta fiebre bajo la piel, esta necesidad de correr, romper, abrir, arrancar.
Tiro de la puerta. Cerrada. Por supuesto.
Sonrío. Lo ha previst