Nahia
Cruzo el umbral sin siquiera decidirlo, como si mi cuerpo se desgajara de mi voluntad, empujado por una fuerza más antigua que el miedo, más subterránea que el deseo, un impulso desnudo, primitivo, animal, dócil, algo de mí que ya no me pertenece del todo, algo silencioso y profundo que me guía a pesar de mí, hacia ese lugar donde sé que todo va a cambiar.
Detrás de mí, la reja se cierra de golpe, metálica, seca, y ese ruido se extiende en mi carne como una fractura, como una sentencia, c