Los días fueron pasando y el vientre de Milagros comenzaba a abultarse. Tenía casi cinco meses de embarazo cuando tuvo una exposición que duraría quince días en Madrid, para ella fue un alivió estar lejos de la casa que no paraba de recordarle a Alan por unas semanas. Su representante había alquilado un pequeño departamento en la zona más céntrica de la ciudad. La mañana previa al evento se encontraba muy nerviosa.
—Saldrá todo bien, Mili —espetó su amiga mientras preparaba la cena.
—¿Y qué pa