Cuando ambos estuvieron solos nuevamente, Milagros le pidió que acostara a los pequeños en sus moises. Y cuando el hombre regresó a la cama se abalanzó sobre ella y comenzó a hacerle cosquillas por todo el cuerpo, especialmente en la cintura dónde ella más tenía. Después de tantos meses, el arquitecto no se había olvidado de aquel detalle. No se detuvo hasta que ella le pidió por favor que se detuviera. Alan se detuvo de a poco hasta que las cosquillas se volvieron caricias sobre el cuerpo de l