—¿Qué haces? —espetó esquivando la boca de Alan quien pestañeó aturdido por su reacción—. Creo que es mejor que te vayas, iba a invitarte un café, pero no quiero que te confundas.
—Yo no estoy confundido, Mili. Sé lo que quiero, y eso eres tú.
—Pero yo te dije que no volveríamos, Alan. —Arqueó una ceja—. Solo estamos en contacto por nuestros bebes —espetó tocándose el vientre.
—No entiendo porque eres así.
—¿Así cómo?
—Tan cambiante, creí que estaba todo bien con nosotros, luego del paseo. Incl