—Porque tengo novia y estoy muy enamorado.
—¿En serio? —preguntó curiosa—. No hubiese pensado nunca que tendrías novia.
—¿Luzco como alguien que pueda tener novio? —Carcajeó.
—No, imaginé que eras soltero.
—¿Y por qué has pensado en eso?
—Porque una persona que se para a hablarle a otra desconocida y le invita un café, no puede estar con alguien.
—¿Por qué no? —preguntó confundido y se dio cuenta enseguida—. ¿Crees que estoy flirteando contigo?
—¡Lo siento! Soy una estupida —espetó avergonzado