—Sí —dijeron al unísono.
—Por aquí tenemos una niña —espetó la doctora y Milagros volteó emocionada hacia Alan quien la sujetó de la mano—. Y el otro bebe, es un varón. —La mujer revoleó los ojos volteando a ver a los padres—. Sí se están dejando ver bien, son mellizos de distinto sexo.
—¿En serio? —inquirió Milagros feliz y vio de vuelta a Alan—. tendremos un niño y una niña.
—Así es —espetó él complacido y le dio un beso en la frente que ella no esperaba, pero se sintió contenida.
—Felicidade