Justo en el momento romántico en el que se encontraba la pareja, Ava apareció.
—¿Tienes tiempo para tomar ese café? —se dirigió a Astrid.
Liam se apartó de su esposa y volteó a ver a su madre.
—Tomaremos ese café los dos juntos —dijo con seriedad—. Palomita, ve y descansa, que en la noche te llevaré a conocer un lugar espectacular.
—Palomita… ¿También le pusiste un apodo de animal? Joder, Liam, no hay una persona que conozcas a la que no le pongas nombre de animales silvestres o mamíferos.
—Tam