El parque de la Ciudadela estaba lleno de la vida que a mí me faltaba. Familias paseando, grupos de música tocando de fondo sobre el césped y parejas que se reían ajenas al resto del mundo. El sol de la tarde caía con una calidez suave, tiñendo las hojas de los árboles de un tono dorado precioso. Todo a mi alrededor era idílico, sacado de una postal de domingo perfecta. El escenario ideal para una chica normal con una vida normal.
El problema era que yo ya no sabía cómo ser esa chica.
— Y enton