Mundo ficciónIniciar sesiónLos días de la semana comenzaron a desangrarse uno tras otro, sumiéndome en una rutina gris, monótona y completamente desprovista de calidez. El invierno de la ciudad parecía haberse instalado de forma definitiva no solo en las calles adoquinadas, sino también en cada rincón de mi pecho. Ben no me llamó. No se tomó la molestia de marcar mi número ni de teclear un solo mensaje en la pantalla para disculparse por su silencio sepulcral, por la crueldad de sus palabras en el coche, o por haberme







