Capítulo 99. La trampa se devuelve.
El silencio que siguió a las palabras del sacerdote fue absoluto. Héctor y Leonella mantenían las manos entrelazadas, fijos el uno en el otro. La argolla de oro descansaba en la almohadilla que el pequeño Leo sostenía con devoción. Faltaba un solo segundo para sellar el pacto.
Entonces, el estallido que todos esperaban rompió la paz del templo.
Las enormes puertas de madera tallada del fondo de la iglesia se abrieron de par en par con un golpe violento que resonó en las bóvedas góticas. Los inv