Capítulo 100. Sellando el amor.
El sacerdote tragó saliva, ajustándose los lentes con dedos temblorosos mientras miraba de reojo la hoja de ADN que había quedado tirada en el pasillo central. La alta sociedad seguía estupefacta, asimilando la demoledora declaración de Héctor.
El murmullo remanente se extinguió de golpe cuando el clérigo aclaró la garganta, apresurándose a retomar el hilo de la liturgia antes de que otra bomba estallara en su templo.
—Bien... —balbuceó el anciano, extendiendo las manos bendecidas sobre los an