Capítulo 98. Los votos.
Las notas solemnes de la marcha nupcial rompieron la tensión del templo con la fuerza de un trueno. Las imponentes puertas de madera del fondo de la iglesia se abrieron de par en par, dejando entrar la luz del mediodía y deteniendo los corazones de todos los asistentes.
El pequeño Leo apareció primero. Caminaba con una seriedad encantadora, vestido con su esmoquin idéntico al de Héctor, arrojando pétalos blancos sobre el mármol con movimientos pausados, tal como se lo habían enseñado. Pero toda