Capítulo 97. Sólo faltaba ella.
Héctor De la Vega bajó del helicóptero directamente en el helipuerto privado a pocas calles del templo. No esperó a que la comitiva se acomodara. Avanzó con paso largo, felino, abriéndose paso entre la niebla matutina de la ciudad. El esmoquin negro se ajustaba a sus hombros imponentes, dándole el aspecto de un general antes de la batalla definitiva.
Su rostro, frío y esculpido en piedra, no reflejaba la menor pizca de la emoción típica de un novio. Tenía los ojos alerta y la mente trabajando