Capítulo 96. A unir sus vidas.
El espejo de cuerpo entero de la suite principal reflejaba una imagen que nadie en la alta sociedad habría creído posible cinco años atrás. Leonella observaba su propio reflejo con una quietud de piedra.
El vestido de novia, una pieza de encaje blanco que se ajustaba a su silueta con una precisión milimétrica, caía hasta el suelo en ondas perfectas. No llevaba velo ostentoso ni joyas recargadas; solo el diamante de compromiso en su mano izquierda, brillando bajo las luces de la habitación como