Capítulo 53. El momento de la verdad.
La orquesta comenzó a tocar una marcha nupcial que sonaba a funeral. Leonella avanzó por el pasillo de flores blancas, sintiendo el peso de la liga en su pierna. Augusto la esperaba en el altar, impecable en su traje oscuro, con una sonrisa que destilaba una victoria sangrienta.
La tomó de la mano con una fuerza que le recordó que seguía siendo su prisionera. El oficiante, ajeno a la tormenta, comenzó un discurso tedioso sobre la unión y el compromiso.
—Estamos aquí para unir en matrimonio a Au