Capítulo 61. El peso de la sangre.
Héctor caminó por el estacionamiento del hospital sin ver a nadie. El aire de la noche era gélido, pero no tanto como el vacío que sentía en el pecho. Alessandra lo llamó a lo lejos, pero él no se detuvo.
No podía. Cada paso que lo alejaba de su hermana era un paso que lo alejaba de la posibilidad de ser feliz. Subió a su coche, cerró la puerta y se quedó en silencio, apoyando la frente contra el volante.
No iba a buscar a Leonella. No hoy. Si iba a verla, le daría una esperanza que quizás no