Capítulo 60. Las cosas a su manera.
El pasillo del hospital se convirtió en una cámara de vacío. Héctor sentía que el oxígeno se cristalizaba en sus pulmones, quemándole el pecho con cada bocanada. Sus ojos, fijos en las manos de su hermana que mantenía el papel crema, y que a él le parecía una mancha de veneno, no parpadeaban. La palabra "embarazada" rebotaba en su cráneo como una bala perdida en una habitación de espejos.
Pierina dio un paso al frente, rompiendo la distancia de seguridad que Héctor había marcado con su furia. I