Capítulo 43. Vine por ti.
Con un empujón seco, Héctor sacó a Pierina por la puerta principal. Ella trastabilló y cayó sobre sus rodillas en la grava del camino, llorando de pura humillación.
—¡No vuelvas! —gritó Héctor antes de cerrar la puerta pesada de caoba con un estruendo que pareció sacudir los cimientos de la casa.
Una vez que la echó, se giró hacia su madre, que lo miraba con una furia contenida desde las escaleras. El silencio en la mansión era absoluto, roto solo por los sollozos de Pierina que se escuchaban d