Capítulo 44. Suya.
Héctor soltó un gruñido ahogado. El resentimiento luchaba contra la necesidad, pero la droga de Eugenia estaba ganando la batalla, anulando su juicio y potenciando sus instintos más básicos
—Mentira... —Masculló él, aunque ya estaba acortando la distancia entre ambos—. Me traicionaste.
—Cállate —susurró ella, acercando sus labios a los de él—. Bésame y olvida todo lo demás.
Ella lo tomó por la nuca y lo besó con una urgencia que terminó de quebrar la poca voluntad que le quedaba. Héctor respond