Capítulo 33. Ecos del alma.
Leonella permaneció por un par de minutos después de haber cortado la llamada a Alessandra, en el arcén de la carretera, con el motor encendido y el papel con la dirección de Patricio Casal apretado en su mano.
Su respiración era errática. El encuentro con el Dr. Arrieta la había dejado con la adrenalina por las nubes, pero ahora que estaba a solas con el silencio del vehículo, el peso de la realidad la aplastó.
Miró por el espejo retrovisor hacia el asiento trasero vacío, donde usualmente irí