Capítulo 32. La confrontación.
Leonella no esperó a que el sol terminara de salir. Sabía que Augusto estaría sumergido en llamadas frenéticas con sus abogados tratando de rastrear el origen del bloqueo de sus cuentas. Aprovechó ese caos para deslizarse fuera de la villa alegando compras para la boda y, aunque no estaba del todo bien, estaba decidida a encontrar una solución a su problema.
Dejó a su hijo en el preescolar y condujo hacia las instalaciones del laboratorio; no necesitaba GPS ni direcciones anotadas; conocía la