Capítulo 24. Puro veneno.
—Me importa un bledo el apellido ahora mismo. —Héctor intentó rodearla, pero ella se plantó frente a él, golpeándole el pecho con un dedo—. ¡Apártate!
—No me voy a apartar. ¿Es que no aprendiste nada hace cinco años? Esa mujer te destruyó y ahora vuelve para terminar el trabajo. ¡Es una trepadora! Augusto Valente al menos tiene clase, pero ella... ella es un parásito.
Héctor la tomó de los hombros con una fuerza que la hizo callar. Sus ojos eran dos pozos de acero.
—No vuelvas a repetir que ell