Capítulo 141. Encuentro intenso.
Héctor no esperó respuesta. Su boca volvió a estrellarse contra la de Leonella con una urgencia salvaje, como si las cuatro semanas en Ginebra hubieran sido una condena que ahora cobraba su precio en carne y aliento.
El beso no fue suave; fue un reclamo. Sus labios se movieron con rudeza, mordiendo el inferior de ella, succionando, invadiendo con la lengua mientras sus manos grandes sujetaban su rostro con esa mezcla exacta de fuerza y posesión que siempre la desarmaba.
Leonella respondió con