Capítulo 142. La última voluntad.
Habían pasado dos semanas desde aquella noche en el despacho. Dos semanas en las que la mansión De la Vega respiraba por fin con una calma tensa, casi vigilante. El juicio en Ginebra era ya un capítulo cerrado, los traidores enterrados o neutralizados, y el imperio volvía a consolidarse bajo el puño de hierro de Héctor.
Las mañanas transcurrían con rutinas precisas: Leo entrenaba con su padre en el gimnasio privado antes de ducharse e irse a la escuela. Imitando cada movimiento con esa determ