Capítulo 153. La novia que volvió a creer.
El tiempo fue pasando. Solo faltaban tres semanas para la boda.
Y la mansión De la Vega parecía haber sido tomada por una invasión perfectamente organizada.
Cajas con muestras de flores llegaban desde Holanda.
Diseñadores italianos entraban y salían con catálogos bajo el brazo.
Modistas francesas discutían con las decoradoras.
Los teléfonos no dejaban de sonar.
Y, en medio de aquel caos monumental, Nicodemo De la Vega golpeó el suelo con el bastón.
—¡No pienso servir salmón!
Patricio Casal leva