Capítulo 123. El legado de Ethan.
Leonella se enderezó despacio, soltando a Leo, pero manteniéndolo detrás de su cuerpo como un escudo humano. Su rostro no mostró ni una pizca de sorpresa; al contrario, una mueca gélida y calculadora le curvó los labios.
—Esta es mi propiedad, Eugenia —replicó Leonella de frente, con una firmeza implacable que congeló el ambiente—. Camino por donde me da la gana.
—¡Esta casa es de mi hijo y el futuro es de este niño! —escupió la vieja matriarca con desprecio rudo, señalando al bebé que cargaba