Como una Herida abierta
Fernando romero.
—¿Tienes lo que te pedí? —mire el reloj y tomando la carpeta que me ofreció, agregue. —Una hora tarde, espero que esto haya quedado aquí.
—De hecho… fue un poco complicado, su madre parece que tiene vigilado la información que le llega —negué con amargura. —La verdad que me lo esperaba, parece una mujer calculadora.
Abrí la carpeta y leí el documento de su ficha ciudadana, era una chica común y corriente, nada destacable ni trascendental, tenía un puest