Inalcanzable
Sali de la habitación y solté un fuerte suspiro tocando mi pecho, una presión insoportable me acongojaba, y sin más me desapoyé de la puerta y caminé con rapidez hacia la recepción para buscar alguna enfermera y traerle la cena a Fernando, pero sus palabras aun retumbaban en mi cabeza lastimando mi corazón como una daga envenenada.
—Buenas noches, soy un familiar del paciente Fernando Romero, me gustaría saber si su cena ya está lista. —miro en algo en su computadora y con una son