Llevaba dos semanas ignorando por completo a Phillip.
Me había escrito una y otra vez, con mensajes que insistían en vernos, en hablar, en aclarar todo… pero yo me mantenía firme.
No iba a darle espacio hasta sentirme verdaderamente lista para enfrentarlo.
Su respuesta aquella noche me había dolido más de lo que quería admitir. Tanto, que llegué a cuestionarme si todo esto era una ilusión de mi parte, si de verdad sentía lo que creía sentir.
Pero no.
Era real.
Lo quería. No podía negarlo ni aun