—¿Es como un grano de arroz? —preguntó Carla, observando con ternura la ecografía que la doctora nos había impreso.
—La doctora dice que aún es muy pequeño, del tamaño de una semilla de amapola —respondí con una sonrisa emocionada, sin apartar la vista de ese diminuto punto en la imagen—. Recién tengo cuatro semanas.
—Dios mío… —susurró mi amiga, con los ojos vidriosos, mientras sacaba su celular para fotografiarlo—. Ya quiero saber si será niña o niño.
Solté una risa suave y asentí.
—Aún es mu