Un mes después.
Me observé en el reflejo de aquel enorme espejo y sonreí al notar el leve bulto que se formaba en mi vientre bajo. El tiempo había pasado volando y, con nueve semanas de embarazo, me sentía distinta.
A pesar de las molestas náuseas matutinas, en general me sentía genial.
—A ver… —murmuró Carla, evaluando con ojo crítico el vestido blanco de novia que Kat llevaba puesto.
Kat se giró lentamente frente al espejo, y de pronto el ambiente cambió. El vestido caía con una gracia perfe