Había quedado agotada luego de la salida con Carla por el centro comercial. Habíamos caminado muchísimo, pero a pesar del cansancio físico, y de todo el desastre que había ocurrido con Isidora a medio día, me sentía extrañamente feliz. Hacía muchísimo tiempo que no tenía un día de chicas, y con Carla me había sentido completamente cómoda. Casi como si la conociera desde siempre.
Después de darme una ducha caliente, fui a mi habitación a buscar la ropa para el trabajo del día siguiente. Rebuscab