—Entonces, ¿qué te parece ella? —preguntó Jack tras unos segundos en silencio. Lo miré y le sonreí con amabilidad. Tomamos nuestros desayunos y nos sentamos en el sofá para comer tranquilos.
—Carla es maravillosa, me agradó mucho —levanté el pulgar en señal de aprobación. Él soltó una carcajada y negó con la cabeza.
—Sabía que ustedes se llevarían bien, pero… —bajó la mirada y tomó su taza entre las manos—. Si te soy sincero, no sé qué me pasó anoche. Al parecer no medí bien mis palabras con Is