—No es la gran cosa… —vacilé de inmediato, tragando saliva al ver cómo el rostro de Carla mantenía esa emoción brillante, expectante—. No nos conocemos.
—Pero tienen mucha química —añadió Jack con una sonrisa cómplice hacia su novia, quien entonces me guiñó un ojo.
—Mi hermano es un buen chico —dijo Carla, con orgullo que se le escapaba hasta por los poros. En ese momento, como enviada por el destino, vi a mi salvación acercarse con paso decidido.
En menos de diez segundos, Isidora ya se planta