Y además, qué vergüenza.
María agarró a su mamá, con los ojos llenos de lágrimas, y le habló:
—Mamá, hay muchísima gente mirando, hablemos de esto después del compromiso.
La mamá de María, Laura Pérez, sentía que el corazón se le iba a salir del susto.
¿Será que a su hija le dieron algo raro?
Cuando no te toca sufrir, no entiendes lo duro que es el mundo.
Todo es culpa de ella, por haberla consentido tanto.
María era demasiado inocente.
—¿Y él qué tiene de especial? —le preguntó Laura, señalando