Frente al restaurante había un montón de gente mirando, todos curiosos.
Justo cuando Luciana se iba a ir, Sebastián la detuvo:
—Espera.
—¿Ah? —Luciana lo miró, sin entender.
—Con tanta gente, ¿quieres que llame a la policía?
Luciana contestó:
—Les pedí que llamaran, ¿no lo hicieron?
Por lo que veía, nadie lo había hecho.
Sacó rápido su celular y marcó a emergencias.
Sebastián se puso delante de ella, abriéndole paso.
Los familiares del muerto gritaban en la entrada, diciendo que Ramiro tenía la