Una enfermera detuvo a Luciana en la entrada.
—¿Eres familia de la paciente? Por favor, primero tienes que pagar.
—Ah, está bien. —Luciana fue al mostrador y pagó trescientos dólares.
Regresó y esperó afuera de la sala de operaciones.
Por lo que había visto, parecía que el bebé de Olivia no iba a sobrevivir.
Pasó casi media hora hasta que el doctor salió y Luciana se acercó rápido.
—¿Eres pariente de la paciente? —preguntó el doctor.
Luciana asintió.
—Sí.
—Tuvo un aborto espontáneo, cuando llegó