Capítulo 244
—Entonces, no la quieres, ¿verdad?

Alejandro contestó, seco:

—No la quiero.

María sonrió.

Vanessa, que normalmente se veía pura y bonita, se llenó de rabia al escuchar eso.

Si no fuera porque todavía no había perdido la cordura por completo, seguro ya habría saltado encima de ella.

Vanessa sabía que solo tenía chance si seguía escondida; si se mostraba ante esa mujer, no iba a sacar nada bueno.

Ella tenía muy claro hasta dónde podía llegar y dónde no.

Sabía bien qué hacer para salir ganando.

La
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