Capítulo 237
Luciana agachaba un poco la cabeza de vergüenza, y Estela no perdió la oportunidad de molestarla:

—Luciana, ya estuviste casada una vez, ¿cómo es que te pones tan tímida saliendo con alguien?

Apenas dijo eso, todos se quedaron mirando a Luciana.

Su cara se puso roja como un tomate.

—Tía...

Miró a Estela sin creer lo que estaba escuchando.

Sebastián le puso la mano en el hombro y le dijo en voz baja:

—Siéntate.

Luciana se sentó, incómoda.

—Luciana es de piel bien clarita, se sonroja fácil —añadió
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Lidia Teobatodavía quería comer jajaja
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