—¿Qué clase de invitada eres tú, que ni un regalo trajiste? ¡Anda, vete ya! —Catalina tiró de su hermana sin ningún miramiento.
Mariano también ayudó a empujar a Estela hacia la puerta.
Igual, no era la primera vez que pasaba algo así con Estela. El día de Navidad de hace dos años, todos estaban cenando tranquilos cuando, de pronto, ella empezó a decir cosas feas. Al final, la dejaron fuera y nadie le hizo caso. Al día siguiente, volvió como si nada.
Era su costumbre: no soportaba ver a los demá