Luciana no quiso responder.
¿Quién pregunta tu edad así, tan directo?
Y más tratándose de una mujer… eso siempre incomoda.
Aunque… 21 años. Qué joven.
—Yo tengo muchos más que tú —respondió en broma.
—Ah, pero pareces una señorita—dijo Lucas, con esa actitud suya tan amigable.
Y siguió sin esperar respuesta:
—Soy el más joven del bufete. Cuando llegué, mi hermana me pidió que me llevara bien con todos. Señorita, ¿podrías contarme un poco cómo funciona todo aquí?
Luciana guardó silencio.
Como le